UN NIÑO, UN PROFESOR, UN LÁPIZ Y UN LIBRO PUEDEN CAMBIAR EL MUNDO.
Esta frase fué pronunciada por una activista por los derechos de las mujeres en Paquistán, lo que me merece un respeto enorme y una admiración incalculable. Creo que en occidente, donde aún podemos estudiar la mayoría de los jóvenes, deberíamos aprovecharlo e intentar cambiar su situación.
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